Fotografía por REVISTA AGATHOS

El Trabajo Social Sanitario en la Humanización del Sistema Sanitario

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Según el Diccionario de la RAE, el término humanizar tiene dos acepciones:

  1. Hacer a alguien o a algo más humano, más amable.
  2. Ablandarse, hacerse más agradable y caritativo

En la actualidad, humanizar se utiliza para expresar el deseo de que algo sea bueno, se ajuste a la condición humana y responda a la dignidad de la persona.

La preocupación por HUMANIZAR la asistencia sanitaria, viene de lejos. El extinto INSALUD, en el año 1984, cuando activó un Plan de Humanización de la Asistencia Hospitalaria, ya estaba preocupado por el sentir generalizado de la sociedad, en referencia a la necesidad de humanizar la sanidad. Justificaban el plan afirmando que “la enfermedad genera una situación de indefensión que hace sentirse a la persona desvalida, por lo que necesita un sistema sanitario lo más humano posible”.

Diferentes autores, expertos en Bioética, profesores universitarios, tanto del ámbito de conocimiento de las Ciencias de la Salud como de las Ciencias Jurídicas y Sociales, coinciden en afirmar que a medida que avanzan las competencias científico-técnicas en el ámbito sanitario (TIC, tecnología muy avanzada de diagnóstico, eficacia y eficiencia basada en la evidencia científica…), disminuyen las competencias emocionales de las y los profesionales sanitarios, entendidas  éstas como la capacidad de conocer y manejar las emociones y los valores, tanto en nosotros mismos como en los demás. Es decir, la existencia de un déficit de competencias para las relaciones interpersonales.

En su abundante bibliografía, José Carlos Bermejo, máster en Bioética y, entre otras actividades, profesor universitario en el Instituto de Ciencias de la Salud de Lisboa y Oporto, y en la Facultad de Educación Social y Trabajo Social de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, analiza en profundidad la deshumanización en el ámbito sanitario y, entre otras reflexiones, dice: “Humanizar significa hacer referencia al hombre en todo lo que se realiza para promover y proteger la salud, curar las enfermedades, garantizar un ambiente que favorezca una vida sana y armoniosa a nivel físico, emotivo, social y espiritual”.

Prosigue, un primer aspecto humanizador de la salud “se centra en el respeto a la unicidad de cada persona. Cada persona es irrepetible, no puede ser generalizada, y responde con un estilo propio a las crisis de la vida”. En segundo lugar, “el contacto debe intentar reconocer el protagonismo de los pacientes y familiares en los procesos de salud. Para convertirse en protagonista, el enfermo debe ser ayudado a comprender su situación con una información clara y precisa”.

“Hablar de humanización es también hablar de derechos, también el derecho a una relación de ayuda adecuada a su situación”.

Al hilo de humanizar la sanidad, tengo que hacer referencia a la primera profesional de Trabajo Social Sanitario en Asturias, y digo profesional porque fue la primera que percibió un sueldo por el ejercicio de su trabajo, fue Mª Asunción Martínez, una de las pioneras del Trabajo Social Sanitario en nuestro país. Procedente de la Escuela de Visitadoras Sociales Psicólogas de Barcelona promocionada por el Dr. Ramón Sarró, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona –gran entusiasta de la labor de las social workers de Estados Unidos, se incorporó en el año 1960, como Jefa del Servicio de Asistencia Social del viejo Hospital General, hoy HUCA.

Profesional muy bien formada, fue también alumna del Dr. Luis Folch Camarasa, médico y educador, un maestro de la psiquiatría infantil y un gran intelectual que afirmaba:  “Hay que diagnosticar antes de aplicar tratamientos y terapias. Hay que saber qué pasa y por qué pasa, si es posible. Es decir, comprometerse”.

Alumna aventajada del Dr. Folch, en varios de sus artículos y publicaciones, nos habla de la EMPATÍA. Refiere que “la empatía es una palabra de uso muy generalizado y todo el mundo parece que la sobreentiende. Pero con la empatía ocurre lo mismo que con la amistad: decimos que somos amigos de muchas personas con las que tratamos pero apenas conocemos”.

La empatía consiste en “sentir en”, sentir desde dentro. “Consiste en diversos estados emocionales que incluyen una disposición activa hacia el conocimiento previo de los sentimientos ajenos. La empatía facilita conocer los sentimientos de la otra persona, basados fundamentalmente en la afectividad, aunque no se opine como la otra persona, y contribuye al cambio constructivo de la personalidad por autoexploración, autoexperimentación y autocomprensión”.

Para contribuir a la humanización de la sanidad, tanto gestores, directivos, como profesionales, han de comprometerse con las personas que son el centro de nuestra atención.

Coloquialmente, “hay que bajar a la arena”, y en esto tenemos mucho que hacer y decir las y los Trabajadoras Sociales Sanitarias, cuya formación académica se fundamenta básicamente en la relación de ayuda a las personas, y se caracterizan por:

  • SABER SER persona, buena profesional, bien formada y actualizada, gran conocedora del ámbito sanitario donde desarrolla su labor profesional.
  • SABER ESTAR a la altura de las circunstancias y dificultades de las personas atendidas.
  • SABER ESCUCHAR, escucha activa, escucha empática.
  • SABER OBSERVAR, observación reflexiva.
  • SABER ACOMPAÑAR, aunque no nos guste, aunque no lo entendamos, aunque estemos convencidas de que la persona se equivoca…, respetando siempre su autonomía.
  • Y, todo ello, SIN JUZGAR

Con todo esto, ¿alguien puede dudar de la gran contribución del Trabajo Social Sanitario a la humanización del Sistema Sanitario?

Neri Iglesias Fernández (Presidenta de la SCETSS) – Oviedo, 2 de noviembre de 2017

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