Fotografía por Revista Agathos

El Trabajo Social Sanitario en la era digital: adaptación o desaparición

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En el Congreso Nacional de Escuelas de Trabajo Social del año 2000 celebrado en Barcelona, el profesor y político Joan Majó habló de «futuros» relacionados con las TIC y en aquel momento, para una mayoría de los participantes, su discurso resultaba entusiasta, pero difícil de imaginar. Con el tiempo, a medida que la vida se ha ido mezclando con lo digital, las TIC, lo virtual, el teletrabajo, etcétera, he recordado a menudo su conferencia «Sociedad de la información y retos educativos».

[Joan Majó i Cruzate, Cambio social, relaciones humanas, nuevas tecnologías: enfoques para una formación de futuro: [3º Congreso, Escuelas Universitarias de Trabajo Social] Vol. 1, 2000, pp. 79-94]

La vida y la tecnología en el mundo actual, la explicó, en gran medida, en aquella conferencia el profesor Majó. Sin hablar de la nube se refirió a ella como un lugar en donde se guardarían los archivos de nuestros trabajos; sin hablar de YouTube se refirió a que dejaríamos de tener cd ’s, vinilos (aunque ahora se hayan puesto nuevamente de moda), cintas de video o de casete, y que pinchando en un icono podríamos escuchar toda la música y ver todo el cine con un simple clic en alguna pantalla. Aunque no le saludé personalmente, me encantaría tener una conversación con él para conocer qué tiene ahora en su mente, qué es lo que ve, porque está claro que él vio mucho antes que la mayoría.

A colación, me gustaría en este post desempolvar un hecho que siempre me ha interesado como fenómeno y respuesta humana, en este caso en el ámbito profesional: la «resistencia al cambio».

En este texto me refiero a la resistencia al cambio de los profesionales como uno de los grandes obstáculos que impiden el completo desarrollo de la disciplina y, por ende, de la profesión. No hay cambio sin resistencia, sin oposición. A veces ésta resulta inteligente, constructiva, siendo así ¡Eureka! porque ayuda a perfilar nuevos diseños y detalles, permite la evolución apoyados en el método científico y analítico. Pero otras veces, sin embargo, los profesionales expresan su rechazo y negación limitándose a verborreas de chat, ahora de WhatsApp, sin fundamentos académicos que avalen esas opiniones, las cuales, hoy, bajo el efecto de las redes sociales, ya ni siquiera son propias. Cualquier estupidez se convierte en viral. Con ello, queriéndolo o no, comprometen seriamente este futuro innovador de la profesión.

En cualquier organización, también la sanitaria, el camino de instauración de cambios resulta sinuoso, pero determinados profesionales, pertenezcan al colectivo que pertenezcan, se muestran más abiertos a esos cambios. Por una parte, están aquellos profesionales cuya naturaleza es flexible, positiva, son profesionales que se saben dentro de una dinámica constante y se convierten per se en líderes naturales capaces de aplicar sus conocimientos, se debe recordar que estamos en un ámbito profesional, a las nuevas realidades. Por la otra, están aquellos profesionales cuya rigidez y negatividad les hace aferrarse a lo de siempre, aunque ello perjudique el progreso general de la disciplina. Como lo de siempre es lo que ya está instaurado, prevalece. Ocurre entonces que el cambio se torna un objetivo enormemente costoso de alcanzar. En este caso toman protagonismo y valor las iniciativas individuales, esas que pueden escapar al control de la masa, porque el colectivo aferrado a lo de siempre se convierte en una auténtica apisonadora de posibilidades, las sofoca.

Como señaló Plutarco en «Consejos a los políticos para gobernar bien», (Siruela, 2009) la ignorancia en alguien sin poder, importa poco porque en todo caso le perjudica únicamente a él o ella. Pero cuando la ignorancia la ostenta alguien con poder, las consecuencias son casi siempre catastróficas no solo para el individuo, sino para todos aquellos a los que representa.

El trabajo social sanitario, de la mano de sus profesionales, no queda exento de este fenómeno, habitualmente sostenido en una paradoja: mientras en congresos y reuniones científicas abundan los discursos proclives al cambio, a la innovación, se señala su necesidad como motor de crecimiento y evolución profesional, en su día a día, con los datos, evidencias y prácticas en mano, todo queda en palabras.

Pero como señaló Darwin a lo largo de su obra sobre las especies, sobreviven aquellos que saben adaptarse constantemente y no los adaptados. Con las profesiones ocurre lo mismo. Estos últimos tiempos se escucha a menudo hablar de profesiones de futuro y de profesiones que están abocadas a su desaparición.  ¿En qué grupo está el trabajo social sanitario?  Creo que no me equivoco si escribo que, de momento, hoy por hoy, ello está aún en nuestras manos. Tenemos una formación de Máster Universitario en trabajo social sanitario que apuesta por romper los muros del mundo analógico con intervenciones telemáticas dentro del mundo digital. Pero tampoco me equivoco si escribo que estamos llegando al final de la pista y esta formación debe empezar a tomar forma en las Unidades de trabajo social sanitario. Ello significa que a lo presencial se le debe añadir lo virtual, lo digital. Ello también significa que debemos desarrollar competencias en este ámbito que lejos de no existir, está presente en nuestras vidas las 24 horas del día, los 365 días del año.

Sin embargo, la digitalización de medios y métodos empieza a sembrar diferencias entre trabajadores sociales sanitarios.

En una cara, los que se adaptan a las tecnologías, las incorporan a sus procedimientos y protocolos, las utilizan como medio de comunicación y accesibilidad a los miembros que componen un caso social, profesionales y clientes.

En la otra cara, para no hablar de cruz, los que niegan estas posibilidades no solo a ellos, también a sus clientes. Los que se niegan a aceptar el mundo digital y, entonces, como último recurso les queda negarlo, desprestigiarlo, arremeter contra él. Pero el refranero es curativo y nos recuerda que la zorra hambrienta, cuando no puede alcanzar las uvas las desprecia y dice que están verdes. Moraleja, no nos creamos a las «zorras», las uvas no están verdes, tenemos que aprender a alcanzarlas

Dolors Colom Masfret (Vocal SCETSS) – Barcelona, 5 de mayo de 2018

1 comentario en “El Trabajo Social Sanitario en la era digital: adaptación o desaparición

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